NANOFIBRAS: EL NUEVO HILO PARA LA ROPA INTELIGENTE

En ocasiones anteriores hemos mencionado cómo los procesos para crear nuevas telas han evolucionado de manera sorprendente,
trayéndonos a la época actual donde es posible crear ropa óptima para climas fríos o calientes, en humedad o sequía, para una función o la
otra, todas con el mismo material, aplicando técnicas avanzadas para darle propiedades muy distintas. Sin embargo, las capacidades
actuales no se comparan con los nuevos desarrollos en laboratorios alrededor del mundo. Para entenderlos, hay que abordar algo primero:
hablemos de las nanofibras.

¿Qué es una nanofibra? Su nombre es una palabra compuesta por «nano», que significa una billonésima de algo, y «fibra», es decir un
filamento que es fabricado para conformar alguna clase de tejido. Por lo tanto, «nanofibra» significa compuesto de tejido de tamaños
nanométricos, es decir muy, muy pequeño.

¿Y cuál es la particularidad que puede diferenciar a las nanofibras de otros materiales artificiales? La nanofibra es un material absurdamente
resistente y versátil que se presta para usos increíbles, y los investigadores siguen descubriendo nuevos potenciales para este material.
El ejemplo más común es el de las nanofibras de carbono, un material muy preciado y de muy difícil elaboración que es usado para los
aparatos electrónicos de última generación por su inmensa durabilidad y sus capacidades eléctricas. Desde su descubrimiento, la
fabricación de este y otros materiales basados en nanofibras han obtenido una mayor demanda gracias a una creciente disponibilidad
técnica y material, y se ha llegado a un punto en el cual es posible jugar con sus posibilidades.

La «franela de poder»
Recientemente, investigadores estadounidenses publicaron en la revista Nature un estudio que demostraba el desarrollo de fibras con
formas de cepillo a nivel microscópico, los cuales al ser convertidos en telas, eran capaces de generar electricidad mediante la fricción de
dos o más de sus capas. Al poder integrar estas fibras en una prenda de ropa, es posible crear un material que genere suficiente electricidad
para alimentar aparatos electrónicos pequeños y sea tan cómodo como para no percibirlo.

Esto implica la posibilidad de que en algún futuro no muy lejano, al sólo llevar la ropa que usas a diario, podrías generar energía para tu
celular. Podrías acampar con una tienda cuya tela pueda darte energía para luz e incluso calefacción cuando la mueve el viento, decorar con
cortinas y banderas que alimentan la iluminación nocturna, e incluso ejercitarte en pantalones que carguen tu celular al trotar.

Generar electricidad con el movimiento de telas tiene un inmenso potencial y numerosas ventajas, pero a nivel de innovación no se acerca a
lo que está sólo un paso más allá. Ya que si puedes generar electricidad en una tela, también puedes conducirla, y si puedes conducirla con
fibras dentro de la tela, con la suficiente especialidad técnica puedes, en teoría, tejer circuitos en cualquier superficie textil. Es posible que
en un día no muy lejano, la ropa y los aparatos electrónicos podrán ser uno solo.

Ropa inteligente
En el 2014, en Japón, fue desarrollada la ropa Hitoy, que significa «una capa», la cual contiene nanofibras que forman electrodos cuya
función es medir las pulsaciones del cuerpo; estas son consolidadas en una pieza similar a un parche de nicotina, midiendo así el flujo
cardiovascular del usuario. A partir de este principio, durante el último año fabricantes de ropa deportiva han tomado el rumbo hacia la
«ropa inteligente», para poder llevar un mejor control del rendimiento de cada atleta durante el entrenamiento.

Algunos hospitales alrededor del mundo han empezado a notar la ventaja y facilidad que esta tecnología ofrece y han empezado a aplicarla
para sus pacientes. Con sólo pedirle a un paciente que use una franela inteligente el resto del día es posible mantener un control preciso de
su actividad cardíaca, facilitando inmensamente el análisis médico. Pero esto es sólo la punta del iceberg. Con distintos compuestos químicos que permiten conexiones más complejas con funciones electrónicas más diversas, pueden crearse múltiples tipos de circuitos
programables capaces de realizar un sinnúmero de funciones.


Imagina un bordado digital que puedas agregar a tu camisa, este bordado tiene nanofibras que forman un resistente circuito capaz de
recibir audio, o quizás emitir luz de distintos colores, o quizás se harán prendas en una fábrica especializada para ropa con nanofibras
capaces de reproducir video. Uniformes que puedan integrar cualquier dispositivo que asista en la ejecución de tu trabajo, como una línea
de audio que permita comunicarte. Ninguna posibilidad se encuentra más allá de nuestro alcance.


Tal vez un día tu teléfono y tu camisa serán el mismo objeto ¿no sería eso algo maravilloso? Algo tan simple como la fabricación de ropa
puede, con el suficiente ingenio, convertirse en aquello que nos lleve hacia el futuro. Es emocionante saber hacia dónde nos dirigimos,
conscientes de que es la suma del esfuerzo de muchas personas que dedicaron sus vidas a permitirnos una mejor vida y un mejor vestir. 

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